• El primer paso para cosechar la hierba es identificar cuando nuestra planta está lista para ser cortada. Debemos analizar el aspecto general de la planta y es bueno seguir al menos una de estas dos recomendaciones: Fijarnos que como mínimo el 50% de los tricomas presente un color ámbar. Hay una gran variedad de lupas y microscopios  para ampliar el tamaño de la muestra. Otro es observar que más del 75% de los pistilos (pelillos blancos de las flores) hayan adquirido un color naranja o marrón.



    Si tenemos plantas muy grandes es posible que hayan madurado más por la parte alta de la planta debido a que le da más luz, que la parte baja que a menudo queda en sombra. Si este es tu caso, la solución es cortar primero la parte superior y unos días después la inferior.
    Es muy importante no regar las plantas los días previos, es bueno que la tierra se encuentre seca antes de cortar la planta. Otro truco importante para obtener una cosecha óptima es cortar la planta después de un día soleado si tu cultivo es de exterior o después de un fotoperiodo, o sea, después del apagado de la luz si tu cultivo es de interior.

     

     

    Después de cortar la planta hay que secarla, para ello tenemos que buscar un sitio ventilado y oscuro porque la luz degrada el THC y los cannabinoides. Las plantas, bien en su totalidad si son pequeñas o por ramas si es una planta muy grande las colgaremos evitando que no se rocen con nada, recordad que lo más importante es que el aire pueda circular para  evitar el temido enmohecimiento. Debéis saber que colgar la planta hacia arriba o hacia abajo no influye nada en su secado, si se suelen colgar hacia abajo es simplemente por comodidad para su posterior manejo. Si dispones de poco espacio existe una gran variedad de armarios para realizar esta función. Otra solución es utilizar unos prácticos secadores especiales para esta labor.

     

     

    La temperatura adecuada ha de mantenerse constante entre los 22º y 27º. El secado puede variar entre una semana o algo más de dos semanas dependiendo de la humedad, por ello es muy importante tener en cuenta este factor. Incluso viviendo en la misma ciudad la humedad del ambiente puede variar considerablemente, por tanto no está demás tener siempre cerca un higrómetro  para poder medir ésta. No interesa que el secado se realice de forma muy rápida o muy lenta ya que si la planta se seca muy rápido al fumar sentiremos que nos rasca la garganta y si el secado por el contrario es muy lento corremos el riesgo  que le salga moho.

     

     

    La humedad adecuada debe oscilar entre el 40% y el 50% y para controlar la humedad tenemos dos opciones, usar un deshumidificador si la humedad es muy alta o un humidificador si la humedad es baja. Unos trucos importantes con los que podemos jugar son la manicura de la planta que se realiza con tijeras especiales de manicuarado, ya que si cortamos todas las hojas el secado será más rápido que si dejamos algunas, porque éstas al proteger el cogollo ralentizarán su secado. Y si en el lugar hace mucho frio podemos caldear el ambiente con un calefactor, pero debemos tener en cuenta que el calor excesivo secará el ambiente y la humedad bajará considerablemente.



    Tenemos que saber que durante el secado la planta desprende mucho olor, por eso para ser discretos hay filtros especiales que evitan que el olor se escape, al igual que hay gran variedad de ambientadores para camuflar el perfume de la planta.


    Una vez que la planta está seca procederemos al curado. Este se deber realizar en un bote hermético, puedes usar un bote de cristal pero lo recomendable es que los cogollos no entren en contacto con la luz diurna, por eso tenemos a tu disposición una gran variedad de recipientes que evitan la luz y mantienen la humedad homogénea: Son los Tighvac o los Cvault y que puedes encontrar en varios tamaños. Si necesitas más información puedes visitar este otro  post donde puedes consultar todos los productos que existen para preservar correctamente la hierba.


    Es muy importante que no guardes mucha hierba en el mismo envase, debes evitar apelmazar los cogollos porque es necesario que tengan espacio para “respirar” e impedir  que la hierba se pueda enmohecer. Y por último recuerda abrir todos los días el envase durante unos diez minutos y mover los cogollos de posición para conseguir un oreado final uniforme. Transcurridas unas semanas puedes distanciar el oreado del recipiente y realizarlo sólo una vez a la semana.


    Si tenéis alguna idea novedosa sobre este tema no dudéis en dejarla en los comentarios y así entre todos podremos mejorar la calidad final de la hierba.