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    Mosca blanca es el nombre con el que se conoce vulgarmente al conjunto de insectos homópteros pertenecientes a la familia Aleyrodidae. Hoy en día se conocen más de 1500 especies de mosca blanca, pero la más común en los cultivos de cannabis es la trialeurodes vaporarium o  mosca blanca de los invernaderos.

     

    Este insecto tiene sus hábitats en regiones de clima cálido y prolifera  especialmente bien en invernaderos y cultivos de interior donde las condiciones de humedad y temperatura son perfectas para su desarrollo y están a salvo de sus depredadores.


    La plaga de mosca blanca produce un triple daño en las plantas. Por un lado el insecto se alimenta clavando su estilete y succionando la savia, lo que produce un daño directo a la planta. Por otro lado, mientras se alimenta expulsa una melaza por el ano que forma una capa en la hoja sobre la cual pueden proliferar hongos de aspecto negruzco que impedirán a esa parte de la planta realizar la fotosíntesis. Otro de los efectos indirectos de esta plaga es la posible transmisión de virus que pueden afectar gravemente a la planta.


    Cómo detectar la plaga

     

    La mosca blanca tiene el aspecto de una pequeña polilla de un tamaño inferior a 1 milímetro. Al principio los daños producidos en las hojas pueden asemejarse a los pequeños puntitos blancos que deja a su paso la araña roja, pero si definitivamente están presentes en nuestro cultivo bastará con mover un poco las hojas para verlas volar.

     

     

    Además, las secreciones que dejan a su paso producen manchas negras en las hojas fácilmente detectables. Las larvas tienen un aspecto translúcido amarillento, pero si son muchas es relativamente fácil verlas en el envés de las hojas.


    Cómo prevenir la plaga de mosca blanca

     

    Existen multitud de métodos para prevenir las plagas de mosca blanca y cada uno de ellos nos será más o menos útil dependiendo del tipo de cultivo que estamos llevando a cabo.

     

    En cultivos de interior la clave está en mantener unos niveles de humedad y temperatura correctos y aislar concienzudamente la sala de cultivo de forma que ningún insecto pueda acceder al interior de la misma. La colocación de pantallas anti-insectos como las Bug Barrier pueden ser de gran ayuda en este sentido.

     

    No obstante nunca podemos estar seguros al 100% de que en un despiste no se cuele algún bichito que nos fastidie la cosecha, así que no olvides la importancia de revisar periódicamente las hojas de las plantas, especialmente en el envés, para actuar rápido ante los primeros síntomas. También es muy recomendable usar periódicamente productos como el aceite de neem a modo preventivo y de protección.

     

     


    Cuando cultivamos en exterior la cosa cambia sustancialmente. Los insectos campan a sus anchas y no podemos evitar que lleguen hasta nuestras plantas por lo que es vital la prevención y la aplicación de métodos de protección para ponérselo lo más difícil posible. 


    La aplicación preventiva de aceite de neem es la primera y más sencilla medida de protección que podemos adoptar. Podemos también emplear métodos propios de la agricultura ecológica como la colocación de barreras de plantas que atraigan hacia sí a las moscas y trampas adhesivas amarillas. A la mosca blanca le gusta mucho la hierbabuena por lo que puede ser una gran elección para atraerlas. Una vez que las moscas se han instalado en  nuestra planta-trampa podemos aplicar sobre ella los tratamientos necesarios para eliminarlos.


    Cómo combatir la plaga de mosca blanca

     

    Si la plaga se está descontrolando debemos tomar medidas inmediatamente. En primer lugar podemos usar jabón potásico, que reblandece el exoesqueleto de los insectos, seguido de aceite de neem que como insecticida natural ayudará a terminar con ellos. 

     

     


    Un dato muy curioso es que las moscas blancas se ven irremediablemente atraídas por el color amarillo, por lo que la colocación de trampas adhesivas amarillas es muy conveniente tanto para prevenir como para combatir la plaga.