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    Los primeros días de vida de una planta de marihuana son muy importantes para su posterior desarrollo. Si se pretende cultivar esta planta con éxito es esencial conocer a la perfección el proceso de germinación de las semillas de cannabis.

     

    Cada cultivador tiene sus preferencias, pero hay algunas prácticas que toda la comunidad cannábica acepta como correctas y que es muy recomendable seguir.

     

    Una buena forma de germinar las semillas es ponerlas en un recipiente con agua preferiblemente embotellada. Nunca debe emplearse algodón de farmacia, papel de cocina, servilletas de papel etc. ya que estos productos suelen contener agentes químicos dañinos, como cloro o blanqueantes, que pueden afectar negativamente a la germinación de las semillas.

     

     

     

     

    Las semillas deben mantenerse en el agua, en un lugar cálido (entre 20-25ºC) y protegido de la luz hasta que se abran. Durante este periodo hay que cambiar el agua cada 48 horas como máximo o las semillas se pudrirán.

     

    Recuerda que estamos tratando con seres vivos y es difícil predecir cuál va a ser su comportamiento. No podemos controlar todos los parámetros que influyen en el proceso de germinación, pero siguiendo nuestras recomendaciones, teniendo paciencia y tratando las semillas con mucho cariño seguro que tienes éxito.

     


     


    El proceso de nacimiento de una planta de cannabis puede alargarse hasta los 10 días. Esto suele deberse a que las semillas de alguna variedades tienen la cáscara muy dura. Si transcurridos 7 u 8 días una semilla no se ha abierto es recomendable ayudarla rompiendo con sumo cuidado su cáscara por la zona de la punta. Puedes emplear una pinzas, tus dedos o los dientes, pero recuerda hacerlo con mucha delicadeza o destrozarás la semilla.

     

    Una vez abiertas ya podemos colocarlas en el sustrato con la punta de la raicilla hacia arriba,  enterrándolas muy poco (menos de 1cm) y manteniendolas en un lugar cálido y protegido de la luz hasta que salgan del sustrato y se abran las dos primeras hojitas redondas (cotiledones).

     

     

     

     

    Este es el momento de ponerlas al sol o debajo del foco, llevando cuidado de no quemarlas ya que en esos momentos son muy delicadas y una cantidad excesiva de calor y luz puede dañarlas irremediablemente en pocas horas.

     

    La elección del primer sustrato al que trasplantar a la recién nacida debe ser acorde al medio de cultivo que se pretenda usar. En caso de elegir la tierra, lo más adecuado es terminar de germinar en Jiffy o directamente en tierra en una maceta pequeña. Si por el contrario decides hacer un cultivo hidropónico, lo más adecuado es terminar la germinación en un taco de lana de roca.

     

    En THGrow.com disponemos de algunos productos específicos para la germinación. Estos productos suelen contener sustancias que ayudan a reblandecer la cascara de la semilla, generar raices y prevenir mohos o diversas enfermedades que pueden afectar a la planta.

     

    Es el caso de Xseed, un tratamiento específico para germinar semillas de cannabis que previene la aparición de enfermedades y potencia el enraizamiento en las primeras fases de desarrollo de la planta.

     

    En esta misma linea está el SeedBooster de Plagron, un conjunto de enzimas que aceleran el proceso de germinación de la semilla y proporcionan protección ante eventuales infecciones de hongos o bacterias. SeedBooster también está incluido en la SeedBox de Plagron, que además contiene una bandeja-semillero con tapa transparente y 12 tapones de germinación (similares a los Jiffys de 41 mm).